Feliz 60 cumpleaños Ian Curtis, allá donde estés.


Tal día como hoy nacía Ian Curtis (Ian Kevin Curtis), un artista extraordinario que capitaneó una de las bandas más influyentes en la escena musical británica e internacional. En los años 70 Ian era un joven introvertido de la clase media que se crió en el extrarradio de Manchester (Hurdsfield), devoto de la música de David Bowie,Lou Reed e Iggy Pop, pero también aficionado a la literatura de Kafka y la poesía modernista.

No era de extrañar que su visión de Manchester era la de una ciudad deshumanizada comida por la una industria decadente que había conocido mejores épocas en décadas anteriores pero que, en ese momento, no le ofrecía más que un ambiente agónico y sin futuro.

1976 fue un año crucial. Curtis fue a ver a los míticos y autodestructivos Sex Pistols, que tocaban en el Manchester Lesser Free Trade Hall. Allí se encontró con otros dos jóvenes melómanos mancunianos: el bajista Peter Hook y el guitarrista y tecladista Bernard Sumner con quienes conectó casi de imnediato en sus inquietudes. Poco después se sumaba el baterista Stephen Morris; los cuatro fundarían el grupo Warsaw, que posteriormente sería rebautizado como Joy Division (“La división alegría”), nombre que hace referencia al grupo de mujeres judías que eran usadas como esclavas sexuales en los campos de concentración nazi.

En su primer trabajo, el EP “An ideal for living”, el grupo comenzó a trabajar y consolidar su inconfundible sonido. Si bien en sus comienzos hacían “una forma inclasificable de hard rock con toques punk”, el crítico musical Simon Reynolds aseguraba que “la originalidad de Joy Division se ponía de manifiesto cuando las canciones se volvían más lentas“.

Sus canciones eran paisajes sonoros plagados de referencias literarias donde Ian Curtis hacía gala de su grave e inquietante voz de barítono. Peter Hook llevaba la melodía con su bajo y la guitarra de Bernard Sumner rellenaba los huecos del sonido a base de densos riffs donde la batería de Stephen Morris parecía rodear el borde de un cráter.

“Escribir las letras de las canciones para Ian no constituía ningún problema, porque él era una verdadera caja de palabras” Bernard Sumner.

Poco después firman con el sello Factory, fundado por el legendario periodista inglés Tony Wilson (de quien se dice que firmó su parte del contrato con su propia sangre para asegurarle confianza al grupo de que contaría con total libertad creativa). Y ahí, en ese momento se gestó la leyenda. Con su albúm debut “Unknow Pleasures” Joy División logró alcanzar una notoriedad solo comparable con la de otros astros de la música como el propio David Bowie.

En 1979 Martin Hannet, productor de “Unknow Pleasures”, durante una entrevista describió el sonido de la banda como oscuro y tenebroso, añadiendo que “Unknow Pleasures” era como “música de baile con sobretonos góticos”. “Sólo me dediqué a capturar e intensificar el halo tétrico de Joy Division, grupo que eran un regalo para cualquier productor, porque no seguían directrices, ni argumentos“.

En noviembre de 1979, Joy Division grabó con John Peel la sesión “The 2nd Peel Session”. Una de las canciones que interpretaron era “Love will tear us apart”, que pronto se convertiría en un verdadero clásico de la banda y una de las más conocidas canciones “no grabadas” de Inglaterra. Hasta el 10 de abril de 1980, en que fue editada como single, solo era posible oírla en los conciertos.

Después de una gira por varios países de Europa, en marzo de 1980 el grupo grabó el material de su segundo disco, “Closer”, producido también por Martin Hannet , y el sencillo «Love will tear us apart». Este monumental disco significó la consagración definitiva del grupo, además de la ratificación de las grandes dotes de Ian Curtis como vocalista y letrista.

Curtis sufría de epilepsia y un leve grado de agorafobia.

A estas alturas del articulo es innegable que Ian Curtis le dio alma a Joy Division, un alma decadente y atormentada, exquisitamente perturbadora e imperturbable, con letras y melodías excepcionales. Curtis convirtió en leyenda a Joy Division y su vida y muerte lo convirtieron en mito, en un poeta maldito del rock.

Pese a la fama y el éxito que comenzaba a ganar Joy Division, el estado personal de Ian Curtis sólo empeoraba. Curtis sufría de epilepsia y un leve grado de agorafobia. En sus actuaciones su forma de moverse muchas veces recordaba a episodios de crisis e incluso llegó a sufrir algún ataque sobre el escenario. Durante un concierto como teloneros de The Stranglers, Curtis perdió el control de sí mismo y derribó la batería. Y, días después, debió ser reemplazado en un concierto que se celebró en Derby Hall (la audiencia, al no ver a Curtis, desató un verdadero caos donde menudearon los golpes y las botellas en el aire). Para empeorar las cosas, los fármacos que debía tomar diariamente Curtis para controlar sus ataques de epilepsia le ocasionaron un severo cuadro de bipolaridad anímica, lo que fue mermando su salud mental. Además, su deteriorada relación con su esposa Deborah y su pequeña hija, por culpa de una relación extramatrimonial que el propio Curtis mantenía con una joven artista belga, le fueron creando un creciente sentimiento de culpa.

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Suicidio y legado

En mayo de 1980 Joy Division dio su último concierto en Birmingham. En la mañana del domingo 18 de ese mes, a pocos días que Joy Division se aprestara a realizar su anhelada primera gira por Estados Unidos, Ian Curtis, tras escribir una nota de despedida a su esposa Deborah, se ahorcó en la cocina de su casa con una cuerda para tender la ropa. Al parecer, acababa de ver el filme “Stroszek”, del cineasta alemán Werner Herzog (en la que se muestra la vida de un atormentado artista que al final se suicida) y de escuchar el disco “The idiot”, de Iggy Pop. Tenía sólo 23 años. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas enterradas en el cementerio de Macclesfield, localidad ubicada en las afueras de Manchester. En la tumba se puso el siguiente epitafio, escogido personalmente por su propia esposa, con una de sus más célebres frases: «Love will tear us apart» (“El amor nos separará”).

“Closer”, el segundo álbum de Joy Division, se lanzó póstumamente en julio de 1980, dos meses después de la desaparición del cantante, al igual que la canción «Love Will Tear Us Apart», que alcanzó el Top 20 de los charts británicos mientras que “Closer” llegó al Top 10. En una tétrica coincidencia, la carátula de este segundo disco -obra del diseñador Peter Saville-, mostraba la hermosa fachada de un sepulcro. Por su parte, los tres miembros restantes de Joy Division, contra todos los pronósticos, continuarían experimentando musicalmente y renacerían de las cenizas, formando otro grupo, New Order, uno de las bandas indie más notables de la década de los 80’.

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